Respondiendo a la pregunta, pues sí, temo. Creo que como la mayoria de los armadores.
En mi caso, ya ha pasado el tiempo de las lamentaciones y ha llegado el de la acción. De nada valen las licenciaturas y másteres...somos muchos en el inem...
Estoy sin trabajo, con el paro agotado y con las mismas facturas que pagar, así que con los escasos recursos que quedan, me estoy reinventando profesionalmente.
El barco y la mar es mi manera de vivir, y será un duro golpe tener que desprenderme de ello algún dia si la situación se vuelve insostenible.
Mientras tanto, hago todo lo posible por mantenerlo, sacando un duro de aquí y otro de allá.
Y lo de compartir el barco me parece una idea muy buena, pero...
¿de veras funciona? Hay gente que comprende que comprar un barco y mantenerlo es costoso, y está dispuesta a colaborar con los gastos a cambio de navegar y disfrutar del mar.
Pero tambié hay quien cree que lo que quiere hacer el horrible armador aprovechado es que otro le pague sus facturas, que nadie le obligó a comprarse el barco, y que navegar sale gratis. Ojalá yo hubiese podido navegar por la cara también...
No voy a entrar en discusiones entre las 2 posturas, pero si diré que yo compartí los gastos de un barco antes de ser armador. En éste barco hice amigos y aprendí a navegar durante 1 año y medio, a cambio de aligerar la carga del barco a su armadora...me parecia perfectamente lógico ese toma y daca...
Despues, renunciando a tener casa, coche y otras cosas, me compré el barco, que es lo único que tengo.
Haré todo lo que esté en mi mano por seguir teniéndolo dignamente y navegando...como decia aquel: "caminante no hay camino, se hace camino al andar"
