Lo lamento sinceramente... yo sustituí mi viejo barco por una eslora superior, y el "pequeñín" se lo quedó mi cuñado (que también es cofrade tabernario)... y aún así, no fuí capaz de ir a verlo partir, y sentía tristeza cuando veía su hueco en el pantalán.
¡Ánimo! Espero que mejoren las cosas y que pronto puedas volver a ser armador...
