Desde luego que, si tuviera que venderlo, me imagino el momento de entregar las llaves y ver cómo zarpa y se aleja del puerto y yo, desde tierra... seguro que soltaría unas lágrimas y ya no sería el mismo.
De todos modos, piensa en positivo. Armadores vas a tener a tu disposición siempre que quieras. En adelante, vas a aprovechar lo bueno de la navegación: el navegar y el compartir ese momento con otros. Lo negativo, gastos y mantenimiento, se lo comerá el armador
Así que ánimo. No pasa nada.