Estando fondeado en Portals Nous, cerca de Palma de Mallorca, conocí a un gran navegante, quien, de visita en mi barco, me dijo que "con esta embarcación podrías irte a la costa asiática". Debí poner cara de perplejo porque añadió: "No te asustes. Allí tienes todos los servicios y no te roban. Donde roban -añadió- es aquí, con los precios que clavan".
No dije nada y asentí con la cabeza. "Qué razón tiene", pensé.
