Navegando entre Martinica y Dominica, recién cruzado el charco, olí a quemado, abrí la puerta del camarote de popa del Arcadia 47 de acero y me encuentro todo lleno de humo, ¿un incendio?. Cerre la puerta y avisé al que hacía de capi que enseguida reconoció el olor a ferodo quemado proveniente del freno mal apretado de seat 850 que utilizabámos para impedir el giro del eje en navegación del Perkins hidraúlico.
