siguiendo con este rosario de penitencias, nos hemos acercado, Jesus y yo,
a inspeccionar el pedrolo de entrada al Puerto de Cabo de Palos,
que desde luego esta puesto ahi por algun enemigo...
divide la entrada en dos, siendo la mas amplia y logica justo la de darse el piñazo...
Luego seguimos sufriendo a base de un arroz de esos que le gustan a Epops,
llamado Perlines en el restoran Miramar justo a la vera de la canal.
Total, ...que esto es mucho padecer... de momento
