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Antiguo 12-10-2007, 12:52
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jontranquilo jontranquilo esta desconectado
Piratilla
 
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Predeterminado Re: ¡¡¡ Medé medé medé!!! Urgente, leer todos

“Está ya muy entrada la noche cuando vemos arribar una neumática a la playa. Vienen del velero inglés que hemos visto fondear a primera hora de la tarde. En su maniobra de arribada a la playa una ola vuelca su bote. Nos acercamos corriendo pero ya están saliendo por su propio pié, las ropas y la moral mojadas. Nos piden los remos porque su motor se niega a arrancar. Les dejamos los nuestros y agradecidos vuelven a su barco para cambiarse y dormir dejando la excursión para mañana.
Nosotros seguimos con nuestra fiesta playera. Toda la playa de nuevo es nuestra, toda la isla. El cielo limpio y estrellado y una luna resplandeciente nos invitan a todo. El viento sopla fresco desde tierra haciendo que la temperatura sea de lo más agradable. Es el Alisio que nos acompaña día y noche.

Más tarde los botes de nuestros amigos franceses comienzan a dejar la playa mientras nosotros seguimos cantando, charlando, tocando la armónica al humor de la fogata. Como siempre cerramos la juerga los últimos. Embarcamos los cuatro en nuestro bote y negociamos las olas. El viento nos separa de la playa. Arrancamos el motor y navegamos hacia nuestro velero. Unos segundos después el motor estornuda dos veces y se para. Estamos sin gasolina. El viento sigue empujándonos hacia el Troppo así que le digo a Ana que saque su pareo y poniéndome de pies lo envergamos como si fuera una vela en un aparejo de fortuna. El bote hace sus buenos tres nuditos y a esta guisa nos va llevando directos hacia nuestro barco. Ya a diez metros de nuestra casa fotante desaparejamos el improvisado velamen y nos dejamos llevar por la arrancada. Es en ese momento en que el barco hace una guiñada, un quiebro producido por la tensión de la cadena de su fondeo y se aparta unos metros de nuestro rumbo. Imposible de maniobrar, el bote pasa de largo, y pasa rápido, más rápido de lo que parecía. Suerte que llevamos unas aletas a bordo. Intentamos remar con ellas pero no conseguimos ganar barlovento y cada vez estamos más lejos del velero. A Sotavento nos aguarda un Atlántico. No lo dudo un segundo más, me pongo las aletas y empujo la neumática desde la popa con ellas. Al principio trato de hacerlo sin introducir nada más que las piernas, pero no conseguimos avanzar y no me queda más remedio que meterme entero. Me meto suavemente en el agua para no atraer demasiado a los tiburones. En seguida me veo rodeado por un mar de efervescencias lumínicas. ¡Condenado plancton! Avanzar no es fácil y se hace eterno el momento de llegar a la popa del querido Troppo. Durante este trayecto de apenas unos minutos mi cabeza no piensa en otra cosa que en el pequeño tiburón que hemos visto esa tarde en nuestra buceada. Espero no despertar su interés ni el de otros de su especie. Detrás de nosotros, la fosforescencia del plancton al batir del agua de las aletas, deja un pequeño trazo, mostrando el camino a posibles depredadores. Sabemos dónde estamos porque en estos mismos días y aquí a unos metros, hemos nadado junto a ballenas, rayas-mantas y tiburones. Bromeo con mis hijos en ese tiempo, más para ahuyentar mis miedos que para disipar los suyos. Un poco más de esfuerzo y llegamos a la escalera de popa que se tiende amable hacia nosotros.
¡Ya estamos en casa ¡”

Santa Lucía-Cabo Verde-Noviembre 2004
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La costa se iba acercando
a nuestros ojos cansados
y el perfume de los pinos
y el rumor de los guijarros
y en el agua un espejo
para vernos reflejados.



Editado por jontranquilo en 12-10-2007 a las 12:56.
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