

Yo también os recuerdo que no se puede hablar de política. Pocos años después de muerto el dictador, visite durante unas vacaciones un puerto pesquero de Euzkadi. Mi sorpresa fué que el 100% de los pesqueros lucian solamente su pablellón nacional, allí llamado "ikurriña". Entre muchos otros detalles, volví a casa convencido de que aquel país no era "España". Ninguna ley, ningún decreto, ninguna norma conseguirá obligar a sentirse español. Se puede recordar que está prohibido hablar de política en la taberna, pero no se puede recordarlo al mismo tiempo que se toma partido por un nacionalismo. Es triste considerar normal imponer una bandera con buques de guerra a sus propios ciudadanos. Es falso que en todos los paises los pesqueros la lleven, si para defender un proyecto hay que mentir, estáis apañados. Yo tampoco volveré a participar en esta discusión.
Saludos, nada de sillas volando y ¡unas cervezas para todos!