Hace muuchos años, y pasando la inspección inicial de una lancha "de titulín", el zeñoinspectó

me dijo que el compás de origen (el típico Plastimo de bola, o similar) no estaba homologado; de un salto se metió en la ferretería del puerto, pidió uno prestado que no cabía en la barca de lo gordo que era, tomó la referencia sin sacarlo de la caja y me hizo una tablilla de desvíos al ojo por ciento que conservo entrañablemente y consulto a diario.
No se si cobró o no por la faena concreta, pero me cayó muy bien.