Uff!...cuestión harto complicada... “¿qué se necesita para poder gobernar una embarcación?”... ¿quizás una formación suficiente para que no debiesen de ser explicadas muchas de las cosas que tienen que explicarse a menudo? Una amplia base teórica multidisciplinar, proporcional a las navegaciones que van a realizarse; evaluación continua en materias como empatía, autocontrol, sentido común...y una madurez suficiente para evitar la formulación de preguntas como ”¿qué es más importante, la teoría o la práctica?” o para sucumbir a la autocomplacencia gratuita de “soy patrón o capitán” porque lo pone aquí.
Es decir, más o menos lo mismo que para desempeñar cualquier otra función ciudadana que pueda llevar aparejados riesgos sobre vidas y haciendas ajenas y propias.
Para la base teórico-práctica, yo me quedaría con la entidad más objetiva. Es decir, aquella que exija un conocimiento real conforme a la titulación a la que se opta. La más exigente (que es a veces la menos sospechosa).
Como suele ocurrir, la base práctica siempre necesita intensificarse. Cada uno ha de saber hasta dónde. Y hacerlo. Y en esto entroncamos con las segundas partes de la teoría: “el sentidiño”. Aunque me temo que para esta disciplina, el recorrido es muchísimo más arduo y hay muchos más organismos implicados que la RYA o la Marina Mercante.
En fin, espero haber aportado algo.
Salud y unas rondas,

