Tener la inmensa suerte de sentarte a los pies de un hombre que ha nacido para estar en la mar y observarlo durante años como negocia con la mar cuando esta se pone brava y el sin inmutarse y confiando en su fragil barquito nunca pelea si no como he dicho negocia y disfruta cuando esta se enfada.
Aprender a amarla como el la ama y a querer y cuidar a tu barquito que es tu vida cuando sales con el.
Arrimarte en silencio intentando absorver cada detalle cada vivencia,intentando que se te pegue algo.
Envidiar esas manos infladas y deformes y esa cara curtida por el salitre y oscura por mil y un dias bajo el sol.
Y si de mil cosas se te quedan dos o tres,seras un buen Patron y puede que ella te pruebe y acepte.
Los tres años interno en una Nautica estoy de acuerdo con el cofrade,una perdida de tiempo.
