Viendo ése video se hace fácil entender aquéllo de la fatiga del material, que es causa de que algunos trimaranes se partan a trozos;y hablando de fatigas, no quiero ni pensar como debe acabar cualquier tripulante que no se prepare cómo un atleta. Varias horas a ése ritmo saliendo de un despacho y con hábitos sedentarios y deben recuperarte en el mejor de los casos en el Hospital. Chapeau por ésos tipos que, en solitario o a dos, aguantan semanas a ése ritmo una regata trans oceánica.
La vela, efectivamente un tormentín; el rumbo práctcamente un través; las velas cazadas por el propio viento aparente creado por el barco, que facilmente se acerca a los treinta nudos de velociddad. Saludos
