Estoy contigo Crivi... En lo de los casi 50, y en lo del mar y la montaña. Yo tambien soy montañero desde la infancia, esquiador, algo de escalada en roca... y vocacion tardia a la vela a partir de los 40. Cuando empece con la vela senti mucha similitud con mis vivencias montañeras: la belleza y dureza del medio (mar o montaña), la aparente inutilidad de la meta (por qué subes a las montañas? porque están ahi), la pura satisfaccion de estar ahí simplemente.
Creo que son cosas que sentimos todos los que disfrutamos con el mar y la montaña.
Cuando era mas joven, y aun no amaba la vela, mi retiro soñado (hijos ya colocados y trabajo aparcado) era una casa-refugio en Viella desde la que salir cada mañana a subir una montaña. Las tardes, leyendo en el porche o junto al fuego.
Ahora mi sueño ha cambiado: me veo navegando por la mar oceana, leyendo en cubierta.
Lo bueno es no perder la capacidad de ilusionarse.
