Algunas palabras de Marc Guillemot esta mañana para
Ouest France:
"Yo en regata o en tierra nunca he ocultado los momentos de alegría, cuando estaba eufórico, los momentos de tristeza, es el caso hoy. Es un poco como una olimpiada. Cuando te piden estar en la salida de una competición es importante, pero salirte en los minutos o las horas que siguen el principio de la prueba, obviamente es duro, no es muy fun, no es muy divertido. Si realmente nos damos cuenta de que hay algo grave que no hemos visto, está claro que será comunicado, porque es inconcebible, ni yo lo soportaría, que un barco esté hecho con este mismo error y que se haga a la mar. Aquí te juegas mucho. Imaginad –o yo, al menos, me imagino- si se debe a un problema de fatiga del metal y que eso te pasa al sur de las Kerguelen, os puedo garantizar que no habría mucha gente, aparte de los albatros, para contar lo que pasó. Porque el barco, allí, en un segundo estaría quilla al sol, en una agua a 3 grados, en una situación no muy brillante”..
El artículo recuerda también que la orza era todo el orgullo del proyecto “Safran”. La orza en titanio era la única de este tipo en la flota de los Imoca. Gran parte de la comunicación del grupo se focalizaba en la concepción de este apéndice.
“El titanio interviene en la aeronáutica, los trenes de aterrizaje y los motores de avión.” Más resistente “que el acero, esta aleación tendría que aportar más solidez y fiabilidad”, pero también más “ligereza y rendimiento”, al rebajar el centro de gravedad. Integralmente realizada dentro de Safran, la ruptura supone un serio problema para el grupo aeronáutico y electrónico.