Pués al cohombro nunca le he odio llamar pepino de mar. Por Castelló se le llama "llongos" y por mi tierra, Barcelona, también se le llaman "espardenyes" que en español creo que se llaman alpargatas (de esas de esparto que se atan con cintas de algodón)
Yo los cogía al arrastre y se pagaban muy bien, especialmente por navidad. Se guardaban en una tina con agua, sino se deshacían, y cuando había un rato libre se cortaban las puntas, se hacia un tajo longitudinal y se sacaba del centro una especie de "churrito" que si ser rompía era filamentoso, salían unos hilitos.
Es un manjar exquisito, nosotros lo poníamos en el "arrossejat" o "fideus rossejats".
También recuerdo que en los ranchos poníamos las "figues", higos, que eran esas anémonas que se ven tantas veces en las caracolas donde viven los ermitaños. Se sacaba de la caracola y se hacía una cruz en lo alto para limpiarlo un poco. Su sabor siempre me ha recordado al pan de una sopa de pan. Jamás he visto venderlo ni en ningún mercado. Es que con el calor se dehace totalmente y se convierte en un moco con múltiples hilos de colores.
También estaban las patatas de mar que se abrían y se comía lo de dentro. Eso sí que era muy fuerte para el estómago. Algunos le pongían vinagre. A mi nunca me ha gustado nada de nada.
Saludos,
Llan
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