El accidente ocurrió a plena luz del día, a las 10 de la mañana.
Kito de Pavant llevaba 48 horas en regata. Los constantes cambios de viento y rachas durante la bajada, con mar fuerte además, le obligaron como a los otros a un trabajo constante en el trimado.
Además y eso pasa en todas las ediciones de este tipo de regatas, después de la última o dos últimas semanas en tierra con un montón de actividades mediáticas (a las que les obligan los patrocinadores), los skippers arrancan la carrera con la adrenalina a tope... y se caen a cabo de un par de días, antes de estabilizar el ritmo. Kito de Pavant es un excelente marino, de los mejores. Sino no hubiera estando pilotando este barco. Pero a veces es así. Te rindes a la fatiga, bajas la guardia un instante... y bang.
Coincido con Bubi. Las colisiones son también lo que más temo en el mar. Que me saque de la litera el horroroso ruido de un choque en el casco. Ni me lo quiero/puedo imaginar.
Ánimo, Kito.
