Joaquín, los delincuentes pueden ser peligrosos...y un señor que tranquilamente vaya con un velerito por el caño no debe ser un peligro en potencia.
Si en lugar de a ese señor, hubiesen pescado a un propietario de un Sirocco (que tú y yo conocemos), otro gallo cantaría, les hubiese puesto a caldo el amigo.
