Un retorno a las novelas de la convulsa adolescencia, cuando todo estaba por descubrir... Igual que ahora, pero con más certezas (la adolescencia).
"Yo me preguntaba qué era lo que un hombre como ése habría podido sacar de la lectura del célebre filósofo, para quien el altruismo estaba tan íntimamente ligado al ideal de vida superior. Era evidente que Larsen, el "Lobo", había seleccionado en Spencer lo que convenía, arrojando el resto.
- Entonces, ¿usted es un individualista, un materialista o un hedonista?
- ¿Qué es eso de hedonista?
- Es, si lo prefiere, un hombre que practica la filosofía del placer. Como Epicuro.
- ¡Perfecto!
- ¿Y usted carece por completo de eso que el mundo llama sentido moral?
- Justamente.
- Usted es un hombre a quien se debe siempre temer...
- Continúe.
- Como se teme a una serpiente, a un tigre, a un tiburón...
- Como a un lobo, dicen algunos... Veo que comienza ya a conocerme."
"El Lobo de Mar". Jack London (y sus chapas Nietzscheanas) .
Salud,

