Re: Para analizar el simulacro de emergencia
Rondas para todos.
Ahora que hemos descubierto (otra vez y van...) la fuerza de esta Taberna, sería una necedad quedarnos mirandonos el ombligo en vez de aprovechar la "anécdota" y establecer algún tipo de protocolo, grupo de ayuda, coordinadores de zona, etc.
Ahora mi versión del tema.
Navegamos por una mar apenas rizada y poco viento. Motor y mayor, tenemos por la proa 100 millas hasta nuestra base y vamos a piñón.
Nos entretenemos en identificar los restos que el temporal ha sacado al mar. Defensas, pelotas, plásticos, colchonetas de playa. En eso que distinguimos algo de color anaranjado, es un aro salvavidas. Suponemos que no pasa nada, que lo habrá perdido algún barco sin enterarse, pero entiendo que debemos dar aviso a la costera por si acaso. Como quiera que estamos a ¿35? millas de Valencia supongo que no tendré alcance pero aún así lo intento. Hago una llamada a Valencia tráfico (la costera) por el 16. Me contestan, les explico el caso (en el 16) y paso a cantarles las coordenadas. Me pasan al canal de trabajo (ch10) y me pongo a ello. No lo consigo por más que lo intento repetidas veces. Espero un rato y lo vuelvo a intentar. Nada. No tenemos cobetura de movil, estamos a 15 millas de tierra. En eso, Javi oye como Salvamento nos llama (¿con un securité?no se oye bien). Intento por enésima vez contactar, pero no hay tu tía. Lo dejo para más adelante. Cuando por fín tenemos cobertura, Princesa descubre 7 llamadas perdidas. Pensamos en algo grave, claro. Rápidamente llamo al Centro de Salvamento Marítimo (963679302) y el amable funcionario lanza una exclamación. Por fín!! No sabe ud. la de gente de la taberna del puerto que ha llamado preguntando!! ¿qué me dice? ¿gente de la taberna preguntando por nosotros? ¿a santo de qué?. Luego, amablemente, me hizo ver que eso hubiese sido un inconveniente en caso de estar en esta u otra operación de salvamento.
Esta es nuestra película, ajenos a todo lo que se cocía en tierra y del mal rato que estaban pasando nuestros amigos que nos creían en peligro. A todos ellos mil gracias. Y rondas virtuales, claro.
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