No quiero vivir en la ciudad
Prefiero pasar hambre
En el campo o en la mar.
Prefiero el sendero pedregoso
Con sus charcos y sus quebrantos
A la sombría soledad conocida de los muros
Y la pesadez de las calles.
Prefiero escuchar
Cómo la lluvia palpita
Sobre la cubierta de mi barco
Aunque para ello me vea obligado
A mantener un rumbo a contraocaso.
Prefiero sentir la brisa de la mar
O el frescor de la sombra de un pinar
A pesar de no saber a dónde va mi camino.
Mientras en la ciudad; ¿qué me espera?
¿Una falsa comodidad exterior?
Prefiero perderme en el camino
A perderme a mi mismo.
Alex
