Pues, posiblemente, me echaría un barco más grande, espacioso y habitable en el que tendría tripulación propia y camarotes para invitados. Trasladaría al barco mi domicilio y me dedicaría a viajar por el mundo, sin ninguna prisa ni obligación. Lo mismo estaría un mes que un año en un puerto desde donde me movería bien en coche, avión o lo que fuera por el interior del pais donde estuviese. Y así hasta volvel al barco, zarpar de nuevo y buscar nuevos destinos.
Qué bonito es soñar.
