Asi le apodaron aquel verano,"el hombre sargo" fruto de la cantidad de sargos que pescaba.
Yo aun era un niño, 8 años tenia y recuerdo cuando mi orgullosa Madre me llebava a ver como mi Padre llenaba la lonja de sargos,cajas y mas cajas llenas asta los topes,gire la cabeza y mirando hacia arriba me quede mirando la cara de mi Madre,pocas veces le habia visto esa cara de felicidad, de orgullo,su mirada se cruzo con la de su marido y se dedicaron una breve e intensa sonrisa.
Salian por una semana en su pequeño barco de 9 metros de eslora y con un pequeño y antiguo motor que le daba al barquito la velocidad punta de 5 nudos llevando de remolque a la chalana auxiliar con la que trabajaban.
Desde El Ferrol asta Ribadeo la costa no tenia secretos para ellos.
Cuatro valientes e intrepidos mariñeiros que en su barquito de juguete eran los dueños de la costa,de los sargos,de las lubinas,de la mar,pues esta recompensa a sus subditos mas intrepidos y valientes.
Salian para la mar sobre las seis de la tarde y trabajaban desde la puesta del sol asta bien salido este,con su barquito navegaban asta el sitio donde iban a trabajar,el Patron en su pequeño puente en el que apenas cabia por toda ayuda tenia una sonda de papel,una vieja radio y una brujula,se situaba centrado en la zona de trabajo de esa noche y fondeaban.
Entonces,rapidamente pasaban el aparejo para la auxiliar con la que trabajarian toda la noche,solo volviendo a la embarcacion madre a descargar las capturas,a remo y el aparejo se levantaba a mano sin tregua y sin descanso se largaba y levantaba el aparejo durante toda la noche.
El patron indicaba la maniobra en medio de la oscuridad solo fiandose de su instinto y de su buen hacer,aveces solo adivinando el rumbo en medio de la oscuridad rodeada de imponentes moles graniticas que no amedrentaban a los cuatro mariñeiros.
De vez en cuando tocaban con alguna baja e incluso tienen quedado varados encima de alguna teniendo que bajar para empujar a la pequeña embarcacion y librarla.
Cuando largando veian arder las aguas,apuraban lo que sus brazos les permitian,remando como si su vida fuese en ello para encerrar los peces que nadando por sus vidas blanqueaban las aguas con sus estelas haciendola hervir de vida.
A mi me toco unos años y tengo esos momentos almacenados en mi cerebro como uno de mis mejores tesoros,que recupero cuando me siento encerrado en tierra,dibujandome una sonrisa en la cara cada vez que los recuerdo,pero volvamos al relato.
Luego venia el duro trabajo de levantar los aparejos a mano como os habia dicho,cuanta mas profundidad hubiese en el sitio elegido por el Patron para largar mas pesado seria levantarlos,un hombre a cada lado tiraban con todas sus fuerzas de los cabos un tercero a los panos y el otro a los remos,miraban hacia el fondo intentando ver algo y cuando se veia blanquear el primero en darse cuenta gritaba "alumbra"........
Seguira.
