Buenas
Después me he acordado. Cuando mi suegro vio lo que había hecho me dijo lo mismo que su hija (que estaba loco)

y que si cuando estábamos asando algo sin querer tocábamos la chapa nos quemaríamos. Él trabajó muchos años en Sagarduy, una fábrica de cocinas de Bilbao.

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Yo le contesté que si tocábamos con el cristal también nos quemaríamos

. La cuestión es que creemos que desde que puse la chapa cogía más temperatura, le puse una arandela en el gozne de abajo para que no se saliera de la espiga de arriba y listo. Otra vez le cambié las resistencias porque estaban podridas, a final terminó pudriéndose del todo y se acabó, no hemos vuelto a tener un horno como aquél, creo recordar que era de la marca Corcho.
A decir verdad ni me planteé buscar un cristal nuevo.
Salud y


