Como en años anteriores, tengo la costumbre de intentar navegar, siempre que pueda, el día del solsticio de invierno.
Este año, en la posición del "colambre" en la bahía de Baiona, el invierno astronómico entró exactamente cuando eran las 13:32 hora oficial, del día 21/12/2012.
En ese momento, la altura del sol, la mínima del año y tomada desde la cubierta del colambre (aº=2m.) tras varias mediciones con el sextante, sería de 24º28'48".
El solsticio de invierno, es un buen motivo para salir a navegar.
Tengo un mandamiento que llevo cumpliendo desde hace ya varios años, y es: "Navegarás al menos una vez al mes, todos los meses del año".
Aunque parezca fácil cumplirlo, no lo es tanto... condicionantes hay muchos: familia, clima, profesión... y sobretodo vivir habitualmente a cierta distancia de la mar.
Este año, nuevamente he podido navegar durante el solsticio de invierno, aunque ya había cumplido con mi lema en diciembre, lo de navegar el solsticio es una obligación añadida.
Va el testimonio gráfico. Mar tendida de unos dos metros en el interior de la bahía, viento del sur racheado con puntas de 24 a 25 kn., y allá cercana ya la hora de su despedida, el sol, medio oculto entre las nubes, se despedía como protagonista indiscutible del espectáculo de la naturaleza.
A partir de ahí, cada día... mas alto, ...mas fuerte, ...mas cálido.
El solsticio, es la fiesta de la esperanza, porque es el punto de partida hacia algo que inicia su renovación, y como testigo, la mar.
Desde la mar de Galicia, mi deseo de otros 365 días llenos de salitre, de humedad, y de buenas amistades para compartir.
Van los testimonios gráficos:
