Seguro que ya se ha dicho, pero como no soy capaz de verlo, aporto mi granito:
Yo manejo la contra del siguiente y sencillo modo: la templo cuando voy de ceñida y la dejo así. Cuando abro el rumbo, esa contra evitará que la botavara suba más alla de lo que era su trimado en ceñida, que entiendo que es su función. Nunca le doy más tensión que esa, y me va bien.
Si en un rumbo portante el viento sube más de la cuenta, aflojar algo la contra servirá para hacer que la vela trabaje menos eficientemente, y por tanto, aliviara un situación delicada. No obstante, creo que la opción correcta en esa situación siempre será rizar la mayor, antes que mantenerla toda arriba y hacerla trabajar mal.
Espero no haber dicho muchas burradas.
Cervecitas

LDN