Líbreme Dios de dar consejos a nadie, sólo haré unos comentarios.
A lo mejor mi forma de ver las cosas es un poco inconsciente, pero ya os he contado en algún post mis aventuras. Me meto, y salgo,quizá dejándome algún pelo en la gatera.
La única diferencia que hay entre salir de tu puerto, dar una vuelta y volver, y salir de tu puerto a otro un poco más allá, son un montón de litros de agua. Si encuentras rumbo directo, puede ser hasta aburrido. Lo complicado es salir y entrar a puerto, y eso lo haces todos los días en el tuyo. Pensarás que no es comparable, pero si lo miras bien seguro que ningún día -¡ninguno!- tu amarre será el mismo porque siempre varían las condiciones de viento, de tráfico, las tuyas propias ...
Eso sí, con todas las precauciones previas que sean precisas. Además de las que te han dicho, se me ocurre el móvil de algún amigo con tractor que pudiera salir a buscarte en un momento en caso de congoja, avería ...
En cuanto a la meteo, es fácil que se equivoque o que sea inexacta, pero nunca tanto como para que te coja un carajal de imprevisto. Y, sobre todo, tener en cuenta lo cortos que son los días a estas alturas del año.
Yo hice, lo narré aquí, una travesía Vilanova-Tarraco y vuelta. Creí entender en las previsiones que tendría algo de viento para navegar a vela tanto a la ida como a la vuelta. Pues bien, a la ida caaaaaaaaaalma chicha y, a la vuelta, algo que a mí me parecía mar arbolada. Pero volví, molido a pantocazos y a motor pero volví. Eso sí, venía mi santa almiranta, que no me hacía nada pero confiaba en mí mucho más que yo mismo. Y la tranquilidad de tener los teléfonos de varios puertos por el camino, y el de la empresa que me lo alquilaba para pedir, socorro, y mi medalla de la virgen del Pilar ...
Resumiendo, lánzate. Con cuidado. Nunca con miedo. Siempre con respeto. Y ya me dirás si sabes expresar la emoción que sentirás cuando te incorpores después de hacer firme la última amarra de tu amarre de destino.
Salud
