Pero como la cosa me supo a poco, ni siquiera dí amarras, sino que volví sobre mi estela a salir del saco de la Bahía, encontrándome de nuevo con los delfines (serían unos 3 o 4).
El viento seguía sin aparecer, así que me aparté de la canal de entrada a Cádiz, saqué la caña, le empaté un muergo, la eché por popa, dejándome ir a la deriva con la mayor izada para estabilizar el barco, mientras el GPS marcaba 0.0 kn.... y, parece magia, al poco comencé a sentir fresquete en las orejas.
Nuevamente miré el GPS y ví como subía poco a poco hasta superar el nudito, por lo que recogí la caña (menos de 10 minutos después de echarla), desenrollé el foque y me dirigí al 270º.
Por popa aparecieron 3 veleros, de mayor eslora que me fueron pasando, procedentes de Puerto Sherry o del Puerto de Santa María, pero al llegar a la boya del "Diamante", la roja que marca la entrada en la canal, viraban 180º ¿?.
Sin embargo, con un viento suave del suroeste, y una mar tendida agradable, decidí seguir avanzando. Al cabo de poco, me ví solo, sin una vela a la vista. Tanto me gustó que decidí conservarlo, por lo que me enganché a la argolla del tangón, me senté sobre la cabina y saqué el vídeo que os muestro a continuación.
PD: aprovecho la ocasión para desearos que el año que entra, por mucho que termine en 13, os trate mejor que el que se va. Un fuerte abrazo. Buen viento y buena mar.