Durante los dos años de navegación caribeña no hemos tenido particularmente ningún problema, eso sí, en algunos paises de la órbita anglosajona no ha podido poner patas en tierra y aunque en principio protestaba de su pertinaz encierro, en unos días ya tenía asumido que era lo que había.
Para navegar con Rufino no me ha hecho falta más que su pasaporte con las vacunaciones reglamentarias. En Cuba y Jamaica como amarramos a puerto vinieron agentes veterinarios para la inspección pero después de comprobar la documentación solo me indicaron que no debía sacarlo del barco, cosa que incumplía cuando se hacía de noche.
En paises como Grenada o Antigua, donde estábamos fondeados simplemente no lo declaré en el apartado de mascotas a bordo. Los paises de la órbita francesa, como Martinica y Guadalupe no mencionan a mascotas en la declaración de entrada.
En Venezuela y República Dominicana simplemente los ignoran.
El mayor problema lo tuve en las Islas Azores, ya que al venir de los paises caribeños no me dejaron bajarlo del barco sin un certificado de análisis de sangre, además se pusieron un poco bordes, pero tampoco hubo problemas cuando lo sacaba a dar un voltio por los pantalanes.
De todas formas en previsión de que las autoridades sanitarias fuesen más duras enseñé a Rufino a esconderse y mantener el morro cerrado el tiempo que hiciese falta como os muestro en el siguiente video.
Salud
