Una batería sobrecargada produce hidrógeno y oxígeno. Esta mezcla es extremadamente explosiva y potente, tanto en el interior de la batería (revienta) como en el exterior, si sale fuera. Pero no huele.
Una batería muy sobrecargada y muy caliente, que ha agotado el agua, produce sulfuro de hidrógeno, ácido sulfhídrico, producto de la descomposición del ácido sulfúrico en sulfhídrico y agua, que a su vez se descompone en hidrógeno y oxígeno, dando una mezcla explosiva pese a que el sulfhídrico NO lo es. Lo que sí es es gaseoso y maloliente y avisa del peligro. Y un ácido fortísimo que corroe todo lo que pilla. Vías respiratorias incluídas.
La sobrecarga se puede producir por deteriorarse y/o cortocircuitarse un vaso, lo que hace que la tensión baje y la corriente de carga aumente, con sobrecarga del resto de los vasos en buenas condiciones, además del fallo del malo.
Así que el riesgo de dejar las baterías cargando solitas, y sobre todo, con cargadores potentes, es
altísimo.