En la recepción de un hotel un hombre termina de pagar, se vuelve y accidentalmente le da un codazo en el pecho a una hermosa rubia que había detrás. Para disculparse le dice:
- Señotira, si su corazón es tan blando como su pecho seguro que me perdonará.
A lo que la rubia le responde:
- Y si todo lo tienes tan duro como tu codo, te espero en la 404.
