Aunque escatológico y no de buen gusto, vaya por el par de rones que se acaban de caer (mañana me arrepentiré).
Prometo no protestar si lo borran.
"Cierta muchacha Polesa, que cortejaba un minero de Mieres y muy chancero, recibió firme promesa de matrimonio de un sastre que vivía en Felechosa.
Parecióle mejor cosa el cortador que el pillastre y envióle una misiva mandándolo a la mierda, literatura de cerda con olor a lavativa.
El minero, tomó a broma la carta de tal cuestión
y, sin quitar punto ni coma, envióle esta contestación:
Queridísima Tomasa: recibí, prenda dorada, tu epístola perfumada
y encuentro muy natural que sigas esa corriente de las chicas de donaire
que escriben, trasero al aire y mirando al orinal. Nada hay que más inspire como el olor del retrete cuando detrás del ojete algo puja por salir. Y en ese feliz instante, lo más feliz de lo humano, la inspiración baja al ano y pronto se hace sentir. Y entonces, los pensamientos se nos vienen a montones, y salen los cagajones ¡alborozados, contentos! cual las masas en tropel. Ensalzando a grandes voces el cagarlos muchas veces el culo lindo y vergel.
Tu carta, Tomasa bella, explica elocuentemente que no estabas "astringente"
cuando escribir se te ocurrió. Pues si cagar es difícil, para escribir no hay paciencia. Eso dice la experiencia. Y además, lo digo yo.
Y esos muchachos tan finos que en las noches estrelladas te están diciendo monadas en los bancos de un jardín, ¡cagan lo mismo que todos! a pesar de sus finuras. No en vano, esas criaturas, también tienen estantín.
Caga el rey y caga el Papa; caga el Conde Romanones; caga La Cierva y Gasset. No sé ni cómo ni cuando, ni si cagan duro o blando, pero que cagan, lo sé.
Ni la tía de ese sastre, ni la madre que viniera podría hacer que yo no quiera a quien tanto amor tendré. Y queríendote yo mucho y, por tu amor suspirando, te digo adiós disparando un pedo por conclusión."
Salud y viva Rusia

