Tu más ferviente admirador, amigo Chimo. Me alegra muchísimo encontraros en esta vieja taberna y más de que el Pangea ya esté navegando a pleno rendimiento


Lo he visto en el video navegando y la sensación es espectacular. Sé que ahora por fin estáis disfrutando tras tantas miles de horas de arduo trabajo con infinidad de sinsabores, de momentos desalentadores, de incluso escuchar críticas más o menos mordaces. Pero tu férrea fortaleza personal y la firmeza en el proyecto, has sabido superar con creces todos los contratiempos y ahí estáis tu, Jane y el Pangea, como lo soñaste.

Me enorgullezco de haber conocido el proyecto desde sus inicios, cuando solo era un montón de listones de madera, del que nadie hubiera pensado de que allí saldría un hermoso velero.
Bueno, ahora desearos toda la felicidad y grandes navegaciones por esos mundos en los que seguro que tarde o temprano nos encontraremos
Un abrazo

En Pangea poco antes de abandonar el astillero