Recuerdo la primera vez que mis tripu-soles (corrían los tiempos en los que la única salida al mar era alquilar barco) aprendieron a adujar cabos.
Al amarrar quise dejarle a la "dueña" del barco (empresa de charter) todos los cabos bien ordenados a bordo.
Le dije a mi tripulante MIGUEL que íbamos a «adujar a la holandesa»... y aún recuerdo la cara que puso de alegría cuando me preguntó.... "pero ¿que hay, algún pub o algo que vienen holandesas?..."
¡ SE LA QUERÍA «ADUJAR» EL TÍO !


