Empezar a navegar en vela ligera ayuda enormemente a llevar bien más adelante un barco de crucero. Aprendes a leer la racha sobre el agua en dirección e intensidad, a perder el miedo a la escorada y al vuelco, a tener el reflejo instantáneo de cazar o amollar escota, a puntear en ceñida, a corregir el rumbo, a dejar sorprederte por las violentas trasluchadas con baño final, a caerte del trapecio cuando el barco se clava en la ola siguiente, y en definitiva a sentir la diferencia entre llevar el barco equilibrado en cada rumbo o con las velas mal orientadas, y a sostenerte sobre cubierta en cualquier condición.
Una vez dominas estos aspectos, en un crucero que no sea extremo todo va más despacio, el barco tolera más los errores y dificilmente temes a que pueda ocurrirte nada que no hayas exprerimentado a ras de agua.Todo ello dará seguridad a quienes hayan de acompañarte.
Suerte en tu experiencia y felices navegadas
