Fantástico hilo. Un novatillo como yo está aprendiendo mucho.
Gracias y rondas
Me gustaría compartir el momento más delicado de mi corta vida de navegante.
Creo que los problemas más gordos surgen cuando un montón de pequños detalles (sin importancia cuando están aislados) confluyen. Así sucedió una mañana de mayo cuando me disponía a salir por segunda vez con mi velero recién comprado (que no nuevo, eh). El motor era lo único nuevo en el barco. Así que era lo único que casi no me había preocupado. Revisé jarcia, maniobra, velas... Por cierto, preparamos (mi novia y yo) el génova engarruchado al estay (¿qué es eso del enrollador?

) con sus escotas y su driza... Menos mal que todo estaba preparado para esta vela.
En la bocana del puerto, con unos 15 nudos de viento (que para un novatillo como yo entonces eran casi un huracán) y algunas olas por el través el motor hace pot..pot.....pot..........

Y el barco empieza rápidamente a derivar hacia la escollera. Intento arrancar el motor de nuevo... y el bendito que dice que no. Y en mi puerto, del que salía en ese momento, no había ni radio (puerto en construcción, ilegalidades al montón, pero de eso ya hablo otro día). AGGGGG!!!
En un ataque de lucidez, izamos el génova y gracias a él somos capaces de maniobrar un poco para no tragarnos la escollera. Pero con los nervios no le damos tensión a la driza, tampoco usamos los winches para cazar la escota... y el pobre barco no es capaz de ceñir para salir de allí.
Menos mal que, desde la escollera, nos vio nuestro particular ángel de la guarda, que no se lo pensó dos veces y corrió hasta su menorquina para remolcarnos y sacarnos de allí. Gratitud eterna a Paco, que desde entonces, vecino de pantalán, me ha enseñado mucho más de lo que piensa.
Una vez amarrados, analizamos. ¿Qué pasó? ¡El motor era lo único nuevo, no podía fallar! Y no falló. Solo es que no tenía agua en el circuito interno de refrigeración. Ni gota. Y algún dispositivo de seguridad lo paró para evitar males mayores. Digo yo. Y el amigo mecánico que lo vió. ¡Y por qué no tenía agua? Es la duda del millón. Otro día busco un hilo de motores a ver si cuento la historia esta.
La cuestión es que yo debía haber comprobado los niveles del motor. Y no lo hice por exceso de confianza. Y casi me cuesta el barco.
Paco, un tipo como tu debe de formar parte de la taberna. Si es así, gracias desde aquí. Y si no, también.
Y muchos ánimos para que el mar siga curándote todas las heridas.