
Leyendo tu historia me ha recordado una mía, la segunda o tercera salida. Con familia claro. Todo preparado para pasar una tarde de navegación y merendola a bordo. Las 16 horas de un mes de junio. Sin movimiento de veleros. Tan solo un pescador venía a lo lejos. Se notaba un buen viento en el puerto.
Pues decido seguir adelante y largo amarras del velero (7 mts). Conforme iba acercándome a la bocana de puerto, el poniente se hacía más y más, una vez fuera empezaron los rociones pues la mar venía de amura, a motor,...
Al poco todos mirándome pues ya veían que de plácida tarde nada de nada. La cosa estaba clara a los 5 minutos de haber salido, y decidi la frustrante maniobra de invertir rumbo.
Pero lo que fue la puntilla para el "pasaje" fue que al invertir el rumbo y coger la mar de costado, como era novato, llevaba poca arrancada y como que se durmió en esa situiación, con la mar de costado, y no caía de rumbo, venga a pegar bandazos. Todos en silencio y quietos en crujía paralizados por el pánico.
Metí la palanca a tope y hasta que tomo arrancada me pareció una eternidad. De nada sirve que digas en esos momentos que es prácticamente imposible volcar el barco.
Moraleja: Desde entonces, O estoy muy seguro, o antes de salir voy a la escollera a ver.... e imaginarme enmedio de "eso".
Nadie nace enseñado. Buenas noches a todos.
