Brindo por la iniciativa.
Me parece de justicia, dado que no siempre ha tenido el apoyo necesario para la labor que realiza, y me consta que muchas veces ha tenido que tragar sapos y culebras a un nivel que a cualquier otro le habría llevado a vender al peso su garito hertziano.
Tuve la oportunidad de conocerle en Madrid, acompañado de Altino, en el "evento" que ha citado Miah, y me transmitió, sobre todo, la enorme capacidad de sobreponerse a las adversidades sin alterar una ceja.
Sin olvidar que fue chef (que no cocinero) antes que Papa (que no fraile).
Absolutamente recomendable la lectura de su libro:
Suerte!
