Me encanta el mar y todo lo que tiene relación con él, especialmente navegar a vela, pienso que navegar es una forma de ser y me gusta la gente que siente igual el mar, por eso, mientras caminaba por el puerto, me llamó la atención el desvencijado letrero y me atrajo hacia el interior, cuando cruce el umbral de la Taberna y mis ojos se acostumbraron a la penumbra descubrí, piratas, corsarios y tahures, avezados marinos e ilusionados grumetes, gente del mar, dispuesta, tanto a echar una mano para ayudar, como soltar algún amable pescozón cuando el entuerto lo requiere, por eso, me convencí de que era un buen sitio para quedarse y espero ayudar en lo que pueda y aprender de gente tan aguerrida como los parroquianos, mientras contamos historias de mares y marinos, entre trago y trago de ron.
Buena idea Atlántida
