Museo Naval
¡Otra ronda! que quiero comentar lo que he sentido hoy, y quizás alguien se siente ofendido. Espero que no.
Aprovechando un viaje de trabajo a Madrid, he ido a visitar el Museo Naval; algo que tenía pendiente hace tiempo.
He disfrutado con la visita y, ahora con la crisis (es gratis), la recomiendo a cualquiera, aficionado o no, jóvenes incluidos. La pena es que yo era de los pocos españoles que había; casi todos los visitantes eran extranjeros.
No me ha gustado que un empleado solicite un donativo para la institución, me recordaba a Sudamérica; prefiero pagar una entrada, que es una recaudación controlable, o comprar algún artículo a la venta.
El culto a la personalidad es excesivo, y sobra en el caso de quienes no han sido marinos destacados, como el caso de quien se encuentra al fondo del museo. Si se han quitado las estatuas de las plazas, quizás convendría ubicar en otro sitio menos destacado ese cuadro con sus complementos.
La carta de Juan de la Cosa, espectacular.
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