Yo estuve hace dos años en Semana Santa y fueron los pescadores los que me dijeron que me abarloara a ellos porque entraba una gabarra al muelle. Como son fiestas no salen hasta el lunes que yo ya me habia marchado.
Por la noche cierran el muelle, pero hay un vigilante que te abre la puerta.
Este año, si el tiempo (y mis vacaciones) lo permiten, volvere a repetir.
La experiencia merece la pena, un sitio encantador.
Saludos
