El crío que descuelga el teléfono a las 12 de la noche y oye que le dicen:
- ¿ Hijo ?, soy papá, creo que mamá me engaña. Haz el favor de acercarte al dormitorio principal y me cuentas si hay un hombre acostado con ella en mi cama.
- Sí, papá, hay un hombre durmiendo.
- Me lo temía, hijo. Pues ahora acércate a la cocina, coges un cuchillo bien grande y se lo clava varias veces al hijoputa ese.
Al rato contesta el hijo:
- Ya lo hice papá, ni se ha enterado de lo dormido que estaba.
- Bueno, pues ahora haz lo que te digo, coges el cadáver y lo tiras a la piscina.
- ¿ Piscina ?, pero papá si nosotros vivimos en un piso y no tenemos piscina.
- Ay, pischa, perdona...



me he debido de equivocar de teléfono.