Hola Cofrade, coincido en que influye además de la altura de la costa las condiciones meteorológicas de cada momento. En invierno y con viento de tramontana que se caracteriza por su sequedad, duránte el trayecto de aproximación del avión al aeropuerto del Prat, siguiendo el perfil de la costa, se puede ver Mallorca recortada sobre el horizonte a 115 millas de distáncia, y en días brumosos puedes estar a cinco millas y no ver la costa.
A ras de agua, en días de gran visibilidad, la curvatura de la tierra provoca que sobre los perfiles bajos veas el horizonte, y al fondo los perfiles altos los veas separados entre sí por agua cual si se tratara de islas, lo que cuándo te acercas a la costa por la que navegas habitualmente y tardas horas en reconocerla e identificarla causa gran perplejidad.
He leído que en la zona de los cuarenta rugientes se llega a ver alguna vez montañas a más de quinientos kilómetros...
Saludos.
