Para que pudiera ser una verdadera democracia, el barco tendría que ser, a partes iguales (en propiedad o alquilado), de todos los que vayan a tomar la decisión.
Si el barco es de un señor, difícilmente tendremos argumentos para imponerle otras opiniones. Por muy de acuerdo que esté el resto de la tripulación.
Solo en caso de fuerza mayor, es cuando se podría contravenir las decisiones del patrón/armador. De lo contrario, se podría considerar como motín.
A mandar. Salud y
