La democracia la inventaron los griegos... y miran cómo acabaron!. Navegando hay que tomar decisiones, a veces rápidas. No puedes perder el tiempo haciendo una votación por cada bordo que quieras dar. Ha de haber la figura del que manda (que todos lo aceptan, porque aceptan que es el que más sabe), y todos los demás obedecen sin pestañear. A partir de aquí, y establecido ese vínculo de confianza mutua (yo sé que lo que tú mandas es lo mejor - yo sé que en el momento que yo te diga algo lo vas a hacer y punto), a partir de ese momento, el patrón puede ir dando algo de cancha, y hacer partícipe a la tripulación en la decisión de según qué cosas.
Es un poco como un comando de ataque en plena incursión. Si el sargento le dice a un soldado que salga corriendo para oriente... pues lo hace sin plantearse nada, o todos están perdidos (el primero el que desobedece, y anda planteándose bajo una lluvia de balas si hay que ser demócrata!).
Navegando no hay democracia, ni machismo, ni feminismo, ni racismo, ni moros ni cristianos,... navegando sólo hay mar y viento. Hay que salir, y hay que arribar. Buena proa!.

