Yo soy crucerista, no regatista. Además, casi siempre navego en solitario. De todas formas, cuando invito a alguien a mi barco, la filosofía es básicamente la misma que la que se da cuando invito a alguien a mi casa. En mi casa yo no riño a mis invitados ni los pongo a currar. Procuro que se sientan lo más a gusto posible y suelo ser yo quien preparo las cosas, pero si a alguno le da por subirse a un mueble, todos, incluido él, saben que yo me voy a encargar de que se baje inmediatamente (todos mis muebles, que por supuesto son pocos, son de diseño



) Si hay un incendio, aunque sólo sea porque yo soy el que tiene más información del lugar, todos saben que yo voy a ser el que va a decir lo que vamos a intentar hacer. Pero yo sé que si escucho alguna propuesta coherente y razonable (que ojalá existan) la aplicaré tan inmediatamente como hice bajar de mi mesa de diseño al bárbaro que se subió a ella