Esto es lo doloroso.
Ser europeos para según qué cosas.
Y lo que duele sobremanera es ver cómo la única diferencia entre una abusiva lista de requisitos legales, homologaciones, revisiones, y cumplimientos muy onerosos, y otra lista muy simple que tiene - por ejemplo - mi vecino de pantalán con bandera inglesa, es la triste condición de SER ESPAÑOL.
No podemos regular embarcaciones de recreo como se regulan embarcaciones mercantes o profesionales.
Y eso es lo que duele, y de vez en cuando se lean escritos de este tipo.
Lo que más fastidia es la comparativa español-noespañol.
De ahí que parezca que "el extranjero" sea el malo. Pero está claro que no, y está claro que el negocio finalmente llega a todos los Mallorquines y españoles en general. Todo lo que sea dinero que viene bienvenido es.
Pero en igualdad de condiciones (barco piltrafilla, fondeo para ahorrar, poca cena en restaurante, poco gasto....) a un español le ha costado un ojo de la cara este tipo de navegación, y a un inglés o francés no le ha costado ni de lejos, lo mismo.
Eso es lo que creo que más daña.
