Pero es que Agustín le daba al tarro que no veas...
Hay una leyenda sobre él que dice que se encontraba junto al mar estrujándose su sesera intentando demostrar el misterio de la Trinidad mediante el razocinio (que era su vicio ;-). Entonces vio a un niño que estaba cogiendo agua del mar con un cubo y la llevaba a un agujero que había hecho en la playa, vaciaba el cubo en el agujero y volvía a la orilla a llenar otro cubo. Y así varias veces. Entonces Don Agustín (permitirme que deje lo del "San" para la Iglesia) le preguntó al niño:
- "¿qué haces?"
- "intento vaciar el mar metiéndolo en mi agujero"
- "¿pero no ves que eso es imposible"?
Y el niño le replicó:
-"más difícil es que consigas tu entender el misterio de la Trinidad".
(listillo el niño, ¿eh?

)
No necesito "habitaciones" para reconfortarme en el recuerdo de los seres queridos y ya ausentes. Venimos de lo que "humanamente" llamamos y nos explicamos como Universo (tiempo, espacio, materia, energía,....) y volvemos a él. Si no fuéramos tan egocéntricos veríamos que no es un "final"... volvemos a formar parte de Todo (seres queridos que nos recuerdan incluidos ;-).
El pensamiento, el recuerdo, también es parte de Todo.
Incluso el olvido también lo es.
Por ellos
