Re: Preciosos broches.
Qué perra es la vida.
La enseñanza está clara. Vivámosla y dejémonos de gilipolleces, que nunca se sabe.
Y, Nochero, quizá se pueda continuar lo que empezó con los broches. Quizá te puedas encargar de gestionar un fondo para que estos humildes cofrades garanticen esa comunión, y quién sabe si algo más.
Y, que no se me olvide, un fuerte, fuerte abrazo a ese marido que se tiene que sentir tan solo.
__________________
Somos
como esos viejos árboles
batidos por el viento
que azota desde el mar.
José Antonio Labordeta.
Y si quieres escucharla, pincha abajo
|