Yo soy tonto muy tonto (cada uno es como es

) pero asta un tonto como yo sabe que en este mundo todo tiene un precio y nadie da nada gratis.
Cuando era joven por la disco y bares cercanos pululaban unos individuos "regalando" pajitas llenas de un polvillo blanco.
Los pobres desgraciados que aceptaron eses presentes acabaron pagándolos muy pero que muy caros.
Da que pensar de lo que te ofrecen gratis,¿verdad?.....

