Bien antes de zarpar desde la Isla Chaulinec planifiqué un track que me llevaría por el canal ALAO (42° 36' S 73° 15' W) hacia la isla TAC(42° 23' S 73° 08' W, dejando esta por estribor y cambiando el rumbo hacia la isla Menchuque (42° 18' S 73° 16' W) y el canal Cucavi (42° 18' S 73° 19'W) hacia la Bahía Manao (41° 52' S 73° 31' W).
Zarpamos con buen tiempo, sin viento a las 06 am, el día se perfilaba bien con mucho sol y temperaturas agradables, calculamos que llegaríamos a la bahía Manao a las 18 horas aproximadamente, bueno nos demoramos algo más y llegamos a las 20 horas y pasadas.
Acá se ve a Manolo fumándose un habano original
Finalmente, después de una navegación tranquila, aunque larga y cansadora, llegamos a la bahía Manao y nios abarloamos a una barcaza que presta servicios en una empresa salmonera.
La bahía es de aguas tranquilas y presta abrigo contra los vientos del primer, tercer y cuarto cuadrantes, esto es de gran importancia para los hechos posteriores.
Acá Santiago Salas desembarcó con una misión específica (realizar compras para el yate y otros temas personales). Después de comernos entre los tres, una marmita llena de mejillones al vapor, gentileza del personal de la barcaza, nos retiramos a descansar, con la esperanza de reponer fuerzas y levantarnos a las 6 am, para dejar libre a la barcaza que zarparía a las 07:30.
Cerca de la 1 am, comenzó a soplar viento desde el este, que junto con las olas que entraban en la ya no tan tranquila bahía, azotaban el yate contra la barcaza; nos levantamos y vestimos con ropas impermeables puesto que comenzaba a llover. Soltamos las amarras y echamos el fondeo en 3 metros de agua, unos 20 metros mas hacia la costa. nos recostamos nuevamente, pero despertamos a las 3 am por los golpes que daba el quillote contra el suelo, cada vez que una ola hacía cabecear el yate mas allá de lo conveniente. Nos levantamos y vestimos rápidamente, ya llovía con fuerza, y salimos a levantar el fondeo para buscar un sitio más profundo; el ancla no salió y despues de un par de horas de luchar contra las olas y el viento, logramos zafar el yate que se había quedado encallado en el fondo arenoso, pusimos una bolla en el cabo del ancla, nos amarramos a una balsa salmonera, con una sonda de 10 metros y nos fuimos a descansar una rato. Una vez que hubo llegado Santiago Salas, cerca de las 9 am, nos ayudó a sacar el ancla, recuperar la cadena y el cabo de fondeo para finalmente salir a las 10 am rumbo al canal de Chacao.
Como nota aparte, tanto a la llegada como a la salida de la bahía Manao, una familia de delfines (cerca de 10) nos acompañaron ya sea saltando o bien pasando bajo el yate, por al menos 30 minutos cada vez. (Imposible fotografiarlos).
Acá unas fotos saliendo de la bahía:
El capitán timoneando con lluvia
Santiago Salas y Manolo mojados al igual que estaba yo en esa ocasión
Ya queda poco cofrades, en otra ocasión contaré el paso del canal de Chacao y la llegada al puerto de Ancud.